Nuestra historia
Nos centramos en sesenta corazones.
Trabajamos para que las niñas tengan una oportunidad de liderar un cambio en su sociedad a una vida mejor.


Carta de los fundadores
Madrid, julio de 2026
Cuando nació nuestra hija, Esther y yo entendimos dos cosas a la vez: lo increíblemente maravillosos que son los niños y su enorme fragilidad.
Siempre hemos disfrutado muchísimo ayudando a los demás, del placer egoísta de ser generosos. La decisión de dedicar nuestra energía a ayudar a los niños más vulnerables la tomamos hace mucho tiempo, con los primeros éxitos empresariales que hemos tenido la suerte de vivir.
Nuestro proyecto de vida era crear una fundación que pudiese ayudar en un caso concreto, para poder comprobar de primera mano el impacto real, por pequeño que sea, que tenga nuestra aportación.
El proyecto de Turkana, nuestro primer proyecto y el que le da nombre a la fundación, surgió casi por casualidad. Una casualidad buscada, quizás. Cuando volvimos de Inglaterra, después de 20 años allí, apuntamos a nuestra hija en el colegio San Patricio. En un email de su fundación vimos una fotografía de las niñas de Turkana con el uniforme que iba a llevar nuestra hija, y nos pareció un gesto muy importante y hermoso para igualar en dignidad a niñas de mundos tan distintos.
En 2024 quisimos llevar nuestra aportación un poco más allá, donando un coche 4x4 a las Hermanas para que pudiesen llevar a las niñas a los colegios de una manera más sencilla cada día. Les llevamos el coche personalmente. Ese primer viaje al centro seguramente nos cambió la vida. Una cosa es ver vídeos y fotografías de la desigualdad del mundo, y otra verla y sentirla en persona. Parece mentira que en pleno siglo XXI, en plena revolución de la Inteligencia Artificial, todavía haya poblaciones enormes pasando hambre y sin apenas acceso a la educación ni a la sanidad.

2024. El 4x4 llega al centro.
En el año 2026 comenzamos un traspaso de testigo desde la fundación San Patricio, que ha sostenido el centro desde su creación en 2005, hacia 60 Corazones, que desde enero de 2027 se va a encargar de la financiación del centro, de coordinar los proyectos estratégicos que financiamos y de ayudar con expertos en los cuidados y la educación de las niñas. Trabajaremos codo con codo con las Hermanas Misioneras Sociales de la Iglesia, que dirigen el centro desde que lo crearon, trabajando en él sin descanso durante todo el año.
Esta oportunidad que nos da la vida nos vuelve a recordar lo maravillosos que son los niños y su enorme vulnerabilidad. El sentimiento de responsabilidad es vertiginoso, pero nos llena de alegría y de ilusión, como la llegada de cualquier niño a una familia.
Esperamos poder compartir esta ilusión y esta enorme responsabilidad con los donantes y voluntarios que quieran sumarse al proyecto. A los que decidáis hacerlo os damos las gracias de corazón, y además una garantía: vuestra generosidad y ayuda os va a dar mucha felicidad.
No esperamos cambiar un país, ni una región. Ni siquiera aspiramos a cambiar un pequeño pueblo. Nos vamos a centrar en sesenta corazones que necesitan nuestro cariño y nuestro apoyo, para que puedan crecer seguras y educarse para el futuro.
Trabajaremos para que ellas sí tengan la oportunidad de liderar un cambio en su pueblo, en su región y en su país.
Mario García y Esther Guerra
Nuestra historia.

2005
Las Hermanas Misioneras Sociales de la Iglesia fundan el centro St. Patrick en Turkana.

2024
Llevamos un 4x4 al centro para los trayectos al colegio. Primer viaje.

2026
Nace la Fundación 60 Corazones y empieza el traspaso desde la fundación San Patricio.

2027
60 Corazones asume la financiación del centro.
Qué hacemos.

Sostenemos el centro
Financiamos el día a día: casa, comida, colegio y el equipo que cuida de las niñas.

Impulsamos proyectos
Coordinamos los proyectos estratégicos que mantienen y que hacen crecer el centro.

Sumamos expertos
Acercamos a profesionales del cuidado y la educación para acompañar a las Hermanas.

Ellas ya eligieron.
Colabora
Ayúdalas